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LAS MAMITAS PERFECTAS

LAS MAMITAS PERFECTAS

Todas conocemos a esa “mamita perfecta", a esa que no engordó con el embarazo, que no le salió ni una estría, a la que el parto no le dolió, a la que pujó tres veces y listo, a la que tuvo a su bendición y a la semana ya usaba peto o bikini, a la que pudo amamantar sin dolor y a la que hasta el día de hoy no le podemos encontrar ni un solo defecto. Pues queridísimas amigas, déjenme decirles que no confío en esas “mamitas”; deben tener un pacto con el diablo o algo así, porque la realidad a la que te enfrentas cuando traes al mundo a esos pequeños seres, es muy diferente para la gran mayoría. Lo real es que el cuerpo te cambia y aunque muchos te digan frasecitas del tipo, “gaia” estás en tu mejor momento, flaca no hay mejores curvas que las tuyas, “Hueona” la cagó tu piel y tu pelo, como los “hací”, la verdad es otra… Te sale celulitis, la piel se estira, se rompe y aparecen las odiadas estrías, te salen manchas, las pechugas se hinchan y sí, te ves como Pamela Anderson, ¡¡¡¡¡pero con venas!!!!! ¿¿¿A quién le pueden gustar las pechugas con venas verdes e hinchadas??? ¡¡¡¡A nadie!!!!

No confío, ni creo en aquellas mamitas perfectas a las que la maternidad se les dió tan fácil

Por suerte esto solo dura nueve meses o al menos eso creemos, pues normalmente nos ponemos positivas, optimistas y pensamos que después del parto todo vuelve a la normalidad, ¡¡¡¡PERO NOOOO!!!! ¡¡¡Después de ese hermoso momento todo es peor!!! Sigues con guata, pero ya no tienes la excusa de estar embarazada, las pechugas siguen grandes, con venas, pero ahora EYECTAN LECHE!!. La falta de sueño y el desorden hormonal hacen que vivas en una montaña rusa de emociones donde pasas de la felicidad máxima a la tristeza más profunda. Pero esto no termina ahí, porque cuando somos primerizas y miramos a ese pequeño angelito, nos cuestionamos cómo va sobrevivir un día más a nuestro cuidado si hasta el cactus que te regaló tu hermana se te murió…, sentimos miedo y a esto súmenle que vivimos bajo la estricta supervisión de nuestros familiares y amigos que sienten que tienen muchísimos derechos sobre nuestra pequeña criatura y nos invaden, cual película de Marvel, con innumerables consejos y datos, con la fórmula perfecta y ni siquiera ellos son capaces de ponerse de acuerdo en cuál es la solución mágica para un maldito cólico… ¡¡¡Ahhhhhhh!!! me cansé de solo escribirlo. Para colmo, nos quedamos sin tiempo para nosotras y por muchos meses vivimos sólo para ese pedacito que salió de nosotras.

Así que chicas, estoy en desacuerdo con los que opinan que la maternidad tiene un inicio maravilloso, creo que es un proceso complejo, que requiere tiempo de adaptación y mucha valentía. La responsabilidad y los desafíos son enormes, la vida cambia por completo y nunca más vuelve a ser la misma. Sin embargo, creo que es el trabajo más importante y gratificante del mundo. Hay que tomarlo con calma, no entrar en comparaciones y no pretender ser la “mamita perfecta”; hay que rediseñarse, adaptarse y aceptar que este viaje tiene altos y bajos.

No alcancé a hablarles de él, sí, de aquel ser vivo llamado “Marido”, que en estos momentos está muy preocupado de la hora a la que se juega la final de la Champions League …, ya tendremos tiempo y capítulos, para él.


Anónimo

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